COMBONIANUM – Spiritualità e Missione

–– Sito di FORMAZIONE PERMANENTE MISSIONARIA –– Uno sguardo missionario sulla Vita, il Mondo e la Chiesa A missionary look on the life of the world and the church –– VIDA y MISIÓN – VIE et MISSION – VIDA e MISSÃO ––

El Papa Francisco en Cuba (4)

Viaje del Papa Francisco a Cuba
(19-22 de Septiembre de 2015)

Martes 22 de septiembre 2015

8.00 Santa Misa en Santiago de Cuba

Questa mattina, preso congedo dal Seminario San Basilio Magno di Santiago, il Santo Padre Francesco si è recato al Santuario nazionale della “Virgen de la Caridad del Cobre”, dove, poco prima delle ore 8, ha celebrato la Santa Messa.
Nel corso della Celebrazione Eucaristica, dopo la proclamazione del Santo Vangelo, il Papa ha pronunciato l’omelia che riportiamo di seguito:

8.00 Santa Misa en Santiago de Cuba

Homilía: Vivir la revolución de la ternura como María

[Alemán, Árabe, Español, Francés, Inglés, Italiano, Polaco, Portugués]

El Evangelio que escuchamos nos pone de frente al movimiento que genera el Señor cada vez que nos visita: nos saca de casa. Son imágenes que una y otra vez estamos invitados a contemplar. La presencia de Dios en nuestra vida nunca nos deja quietos, siempre nos motiva al movimiento. Cuando Dios visita, siempre nos saca de casa. Visitados para visitar, encontrados para encontrar, amados para amar.

Y ahí vemos a María, la primera discípula. Una joven quizás entre 15 y 17 años, que en una aldea de Palestina fue visitada por el Señor anunciándole que sería la madre del Salvador. Lejos de «creérsela» y pensar que todo el pueblo tenía que venir a atenderla o servirla, ella sale de casa y va a servir. Sale a ayudar a su prima Isabel. La alegría que brota de saber que Dios está con nosotros, con nuestro pueblo, despierta el corazón, pone en movimiento nuestras piernas, «nos saca para afuera», nos lleva a compartir la alegría recibida, y compartirla como servicio, como entrega en todas esas situaciones «embarazosas» que nuestros vecinos o parientes puedan estar viviendo.

El Evangelio nos dice que María fue de prisa, paso lento pero constante, pasos que saben a dónde van; pasos que no corren para «llegar» rápido o van demasiado despacio como para no «arribar» jamás. Ni agitada ni adormentada, María va con prisa, a acompañar a su prima embarazada en la vejez. María, la primera discípula, visitada ha salido a visitar. Y desde ese primer día ha sido siempre su característica peculiar. Ha sido la mujer que  visitó a tantos hombres y mujeres, niños y ancianos, jóvenes. Ha sabido visitar y acompañar en las dramáticas gestaciones de muchos de nuestros pueblos; protegió la lucha de todos los que han sufrido por defender los derechos de sus hijos. Y ahora, ella todavía no deja de traernos la Palabra de Vida, su Hijo nuestro Señor.

Estas tierras también fueron visitadas por su maternal presencia. La patria cubana nació y creció al calor de la devoción a la Virgen de la Caridad. «Ella ha dado una forma propia y especial al alma cubana –escribían los Obispos de estas tierras– suscitando los mejores ideales de amor a Dios, a la familia y a la Patria en el corazón de los cubanos».

También lo expresaron vuestros compatriotas cien años atrás, cuando le pedían al Papa Benedicto XV que declarara a la Virgen de la Caridad Patrona de Cuba, y escribieron:

«Ni las desgracias ni las penurias lograron “apagar” la fe y el amor que nuestro pueblo católico profesa a esa Virgen, sino que, en las mayores vicisitudes de la vida, cuando más cercana estaba la muerte o más próxima la desesperación, surgió siempre como luz disipadora de todo peligro, como rocío consolador…, la visión de esa Virgen bendita, cubana por excelencia… porque así la amaron nuestras madres inolvidables, así la bendicen nuestras esposas». Así escribían ellos hace cien años.

En este Santuario, que guarda la memoria del santo Pueblo fiel de Dios que camina en Cuba, María es venerada como Madre de la Caridad. Desde aquí Ella custodia nuestras raíces, nuestra identidad, para que no nos perdamos en caminos de desesperanza. El alma del pueblo cubano, como acabamos de escuchar, fue forjada entre dolores, penurias que no lograron apagar la fe, esa fe que se mantuvo viva gracias a tantas abuelas que siguieron haciendo posible, en lo cotidiano del hogar, la presencia viva de Dios; la presencia del Padre que libera, fortalece, sana, da coraje y que es refugio seguro y signo de nueva resurrección. Abuelas, madres, y tantos otros que con ternura y cariño fueron signos de visitación, como María, de valentía, de fe para sus nietos, en sus familias. Mantuvieron abierta una hendija pequeña como un grano de mostaza por donde el Espíritu Santo seguía acompañando el palpitar de este pueblo.

Y «cada vez que miramos a María volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cariño» (Evangelii gaudium, 288).

Generación tras generación, día tras día, estamos invitados a renovar nuestra fe. Estamos invitados a vivir la revolución de la ternura como María, Madre de la Caridad. Estamos invitados a «salir de casa», a tener los ojos y el corazón abierto a los demás. Nuestra revolución pasa por la ternura, por la alegría que se hace siempre projimidad, que se hace siempre compasión –que no es lástima, es padecer con, para liberar– y nos lleva a involucrarnos, para servir, en la vida de los demás. Nuestra fe nos hace salir de casa e ir al encuentro de los otros para compartir gozos y alegrías, esperanzas y frustraciones. Nuestra fe, nos saca de casa para visitar al enfermo, al preso, al que llora y al que sabe también reír con el que ríe, alegrarse con las alegrías de los vecinos. Como María, queremos ser una Iglesia que sirve, que sale de casa, que sale de sus templos, que sale de sus sacristías, para acompañar la vida, sostener la esperanza, ser signo de unidad de un pueblo noble y digno. Como María, Madre de la Caridad, queremos ser una Iglesia que salga de casa para tender puentes, romper muros, sembrar reconciliación. Como María, queremos ser una Iglesia que sepa acompañar todas las situaciones «embarazosas» de nuestra gente, comprometidos con la vida, la cultura, la sociedad, no borrándonos sino caminando con nuestros hermanos, todos juntos. Todos juntos, sirviendo, ayudando. Todos hijos de Dios, hijos de María, hijos de esta noble tierra cubana.

Éste es nuestro cobre más precioso, ésta es nuestra mayor riqueza y el mejor legado que podemos dejar: como María, aprender a salir de casa por los senderos de la visitación. Y aprender a orar con María porque su oración es memoriosa, agradecida; es el cántico del Pueblo de Dios que camina en la historia. Es la memoria viva de que Dios va en medio nuestro; es memoria perenne de que Dios ha mirado la humildad de su pueblo, ha auxiliado a su siervo como lo había prometido a nuestros padres y a su descendencia para siempre.

Al termine della Santa Messa, dopo il ringraziamento dell’Arcivescovo di Santiago de Cuba, S.E. Mons. Dionisio Guillermo García Ibáñez, e la benedizione finale, il Papa si è trasferito in auto alla Cattedrale di Santiago per l’incontro con le famiglie.

Encuentro con las familias en la Catedral de Santiago de Cuba2

11.00 Encuentro con las familias en la Catedral de Santiago de Cuba

Questa mattina, poco prima delle ore 11, il Santo Padre Francesco ha incontrato le Famiglie nella Cattedrale di Santiago. Dopo l’indirizzo di saluto dell’Arcivescovo, S.E. Mons. Dionisio Guillermo García Ibáñez, e la testimonianza di una famiglia cubana, il Papa ha pronunciato il discorso che riportiamo di seguito:

Encuentro con las familias en la Catedral de Santiago de Cuba4

Discorso del Santo Padre

[Alemán, Español, Francés, Italiano, Polaco, Portugués]

Estamos en familia. Y cuando uno está en familia se siente en casa. Gracias a ustedes, familias cubanas, gracias cubanos por hacerme sentir todos estos días en familia, por hacerme sentir en casa. Gracias por todo esto. Este encuentro con ustedes viene a ser como «la frutilla de la torta». Terminar mi visita viviendo este encuentro en familia es un motivo para dar gracias a Dios por el «calor» que brota de gente que sabe recibir, que sabe acoger, que sabe hacer sentir en casa. Gracias a todos los cubanos.

Agradezco a Mons. Dionisio García, Arzobispo de Santiago, el saludo que me ha dirigido en nombre de todos y al matrimonio que ha tenido la valentía de compartir con todos nosotros sus anhelos, sus esfuerzos, por vivir el hogar como una «iglesia doméstica».

El Evangelio de Juan nos presenta como primer acontecimiento público de Jesús las Bodas de Caná, en la fiesta de una familia. Ahí está con María su madre y algunos de sus discípulos. Compartían la fiesta familiar.

Las bodas son momentos especiales en la vida de muchos. Para los «más veteranos», padres, abuelos, es una oportunidad para recoger el fruto de la siembra. Da alegría al alma ver a los hijos crecer y que puedan formar su hogar. Es la oportunidad de ver, por un instante, que todo por lo que se ha luchado valió la pena. Acompañar a los hijos, sostenerlos, estimularlos para que puedan animarse a construir sus vidas, a formar sus familias, es un gran desafío para los padres. A su vez, la alegría de los jóvenes esposos. Todo un futuro que comienza. Y todo tiene «sabor» a casa nueva, a esperanza. En las bodas, siempre se une el pasado que heredamos y el futuro que nos espera. Hay memoria y esperanza. Siempre se abre la oportunidad para agradecer todo lo que nos permitió llegar hasta el hoy con el mismo amor que hemos recibido.

Y Jesús comienza su vida pública precisamente en una boda. Se introduce en esa historia de siembras y cosechas, de sueños y búsquedas, de esfuerzos y compromisos, de arduos trabajos que araron la tierra para que esta dé su fruto. Jesús comienza su vida en el interior de una familia, en el seno de un hogar. Y es precisamente en el seno de nuestros hogares donde continuamente él se sigue introduciendo, él sigue siendo parte. Le gusta meterse en la familia.

Es interesante observar cómo Jesús se manifiesta también en las comidas, en las cenas. Comer con diferentes personas, visitar diferentes casas fue un lugar privilegiado por Jesús para dar a conocer el proyecto de Dios. Él va a la casa de sus amigos –Marta y María–, pero no es selectivo, ¿eh?, no le importa si hay publicanos o pecadores, como Zaqueo. Va a la casa de Zaqueo. No sólo él actuaba así, sino que cuando envió a sus discípulos a anunciar la buena noticia del Reino de Dios, les dijo: «Quédense en la casa que los reciba, coman y beban lo que ellos tengan» (Lc 10,7). Bodas, visitas a los hogares, cenas, algo de «especial» tendrán estos momentos en la vida de las personas para que Jesús elija manifestarse allí.

Recuerdo en mi diócesis anterior que muchas familias me comentaban que el único momento que tenían para estar juntos era normalmente en la cena, a la noche, cuando se volvía de trabajar, donde los más chicos terminaban la tarea de la escuela. Era un momento especial de vida familiar. Se comentaba el día, lo que cada uno había hecho, se ordenaba el hogar, se acomodaba la ropa, se organizaban tareas fundamentales para los demás días, los chicos se peleaban, pero era el momento. Son momentos en los que uno llega también cansado y alguna que otra discusión, alguna que otra «pelea» entre marido y mujer aparece, pero no hay que tenerles miedo… yo le tengo más miedo a los matrimonios que me dicen que nunca, nunca, tuvieron una discusión. Raro, es raro. Jesús elije estos momentos para mostrarnos el amor de Dios, Jesús elije estos espacios para entrar en nuestras casas y ayudarnos a descubrir el Espíritu vivo y actuando en nuestras casas y en nuestras cosas cotidianas. Es en casa donde aprendemos la fraternidad, donde aprendemos la solidaridad, donde aprendemos a no ser avasalladores. Es en casa donde aprendemos a recibir y a agradecer la vida como una bendición y que cada uno necesita a los demás para salir adelante. Es en casa donde experimentamos el perdón, y estamos invitados continuamente a perdonar, a dejarnos transformar. Es curioso, en casa no hay lugar para las «caretas», somos lo que somos y de una u otra manera estamos invitados a buscar lo mejor para los demás.

Por eso la comunidad cristiana llama a las familias con el nombre de iglesias domésticas, porque en el calor del hogar es donde la fe empapa cada rincón, ilumina cada espacio, construye comunidad. Porque en momentos así es como las personas iban aprendiendo a descubrir el amor concreto y el amor operante de Dios.

En muchas culturas hoy en día van despareciendo estos espacios, van desapareciendo estos momentos familiares, poco a poco todo lleva a separarse, aislarse; escasean momentos en común, para estar juntos, para estar en familia. Entonces no se sabe esperar, no se sabe pedir permiso, no se sabe pedir perdón, no se sabe dar gracias, porque la casa va quedando vacía, no de gente, sino vacía de relaciones, vacía de contactos humanos, vacía de encuentros, entre padres, hijos, abuelos, nietos, hermanos. Hace poco, una persona que trabaja conmigo me contaba que su esposa e hijos se habían ido de vacaciones y él se había quedado solo porque le tocaba trabajar esos días. El primer día, la casa estaba toda en silencio, «en paz», estaba feliz, nada estaba desordenado. Al tercer día, cuando le pregunto cómo estaba, me dice: quiero que vengan ya de vuelta todos. Sentía que no podía vivir sin su esposa y sus hijos. Y eso es lindo. Eso es lindo.

Sin familia, sin el calor del hogar, la vida se vuelve vacía, comienzan a faltar las redes que nos sostienen en la adversidad, las redes que nos alimentan en la cotidianidad y motivan la lucha para la prosperidad. La familia nos salva de dos fenómenos actuales, dos cosas que suceden hoy día: la fragmentación, es decir, la división, y la masificación. En ambos casos, las personas se transforman en individuos aislados fáciles de manipular, de gobernar. Y entonces encontramos en el mundo sociedades divididas, rotas, separadas o altamente masificadas, que son consecuencia de la ruptura de los lazos familiares, cuando se pierden las relaciones que nos constituyen como personas, que nos enseñan a ser personas. Y bueno, uno se olvida de cómo se dice papá, mamá, hijo, hija, abuelo, abuela… se van como olvidando esas relaciones que son el fundamento. Son el fundamento del nombre que tenemos.

La familia es escuela de humanidad, escuela que enseña a poner el corazón en las necesidades de los otros, a estar atento a la vida de los demás. Cuando vivimos bien en familia, los egoísmos quedan chiquitos –existen porque todos tenemos algo de egoísta–, pero cuando no se vive una vida de familia se van engendrando esas personalidades que las podemos llamar así: “yo, me, mi, conmigo, para mí”, totalmente centradas en sí mismos, que no saben de solidaridad, de fraternidad, de trabajo en común, de amor, de discusión entre hermanos. No saben. A pesar de tantas dificultades como las que aquejan hoy a nuestras familias en el mundo, no nos olvidemos de algo, por favor: las familias no son un problema, son principalmente una oportunidad. Una oportunidad que tenemos que cuidar, proteger y acompañar. Es una manera de decir que son una bendición. Cuando vos empezás a vivir la familia como un problema, te estancás, no caminás, porque estás muy centrado en vos mismo.

Se discute mucho hoy sobre el futuro, sobre qué mundo queremos dejarle a nuestros hijos, qué sociedad queremos para ellos. Creo que una de las posibles respuestas se encuentra en mirarlos a ustedes –esta familia que habló–, a cada uno de ustedes: dejemos un mundo con familias. Es la mejor herencia. Dejemos un mundo con familias. Es cierto que no existe la familia perfecta, no existen esposos perfectos, padres perfectos ni hijos perfectos, y si no se enoja –yo diría–, suegra perfecta. No existen. No existen, pero eso no impide que no sean la respuesta para el mañana. Dios nos estimula al amor y el amor siempre se compromete con las personas que ama. El amor siempre se compromete con las personas que ama. Por eso, cuidemos a nuestras familias, verdaderas escuelas del mañana. Cuidemos a nuestras familias, verdaderos espacios de libertad. Cuidemos a nuestras familias, verdaderos centros de humanidad. Y aquí me viene una imagen: cuando, en las Audiencias de los miércoles, paso a saludar a la gente, y tantas, tantas mujeres me muestran la panza y me dicen Padre: “¿Me lo bendice?”. Yo les voy a proponer algo a todas aquellas mujeres que están “embarazadas de esperanza”, porque un hijo es una esperanza: que en este momento se toquen la panza. Si hay alguna acá, que lo haga acá. O las que están escuchando por radio o televisión. Y yo a cada una de ellas, a cada chico o chica que está ahí adentro esperando, le doy la bendición. Así que cada una se toca la panza y yo le doy la bendición, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Y deseo que venga sanito, que crezca bien, que lo pueda criar lindo. Acaricien al hijo que están esperando.

No quiero terminar sin hacer mención a la Eucaristía. Se habrán dado cuenta que Jesús quiere utilizar como espacio de su memorial una cena. Elige como espacio de su presencia entre nosotros un momento concreto en la vida familiar. Un momento vivido y entendible por todos, la cena.

Y la Eucaristía es la cena de la familia de Jesús, que a lo largo y ancho de la tierra se reúne para escuchar su Palabra y alimentarse con su Cuerpo. Jesús es el Pan de Vida de nuestras familias, él quiere estar siempre presente alimentándonos con su amor, sosteniéndonos con su fe, ayudándonos a caminar con su esperanza, para que en todas las circunstancias podamos experimentar que él es el verdadero Pan del cielo.

En unos días participaré junto a las familias del mundo en el Encuentro Mundial de las Familias y en menos de un mes en el Sínodo de los Obispos, que tiene como tema la Familia. Los invito a rezar. Les pido, por favor, que recen por estas dos instancias, para que sepamos entre todos ayudarnos a cuidar la familia, para que sepamos seguir descubriendo al Emmanuel, es decir, al Dios que vive en medio de su Pueblo haciendo de cada familia, y de todas las familias, su hogar. Cuento con la oración de ustedes. Gracias.

Concluso l’incontro con le famiglie in Cattedrale, il Papa si è trasferito in auto all’aeroporto di Santiago, da dove ha lasciato Cuba alla volta di Washington (USA).

Salida de Cuba

12.30 Salida del aeropuerto de Santiago de Cuba hacia Washington, D.C.  

All’aeroporto internazionale “Antonio Maceo” di Santiago ha avuto luogo oggi alle ore 12 la cerimonia di congedo da Cuba. Il Papa è stato accolto dal Presidente Raúl Castro, alla presenza di alcune Autorità civili, dei Vescovi cubani e di un gruppo di fedeli.
Il Santo Padre si è intrattenuto con il Presidente alcuni minuti prima dell’esecuzione musicale degli inni e del saluto delle rispettive Delegazioni.
L’aereo – un A330 dell’Alitalia, con a bordo il Santo Padre Francesco che partiva alla volta di Washington, D.C., negli Stati Uniti d’America – è decollato alle ore 12.30.

Conferenza Stampa nel volo da Santiago de Cuba a Washington

Durante il volo da Santiago de Cuba a Washington negli USA, Papa Francesco ha incontrato i giornalisti a bordo dell’aereo in una conferenza stampa, la cui trascrizione riportiamo di seguito:

Padre Lombardi

Santo Padre, grazie per essere qui con noi in questo volo intermedio: così abbiamo una conversazione con Lei per riflettere un poco su questa prima tappa del viaggio a Cuba, che è stata molto bella e impegnativa.
Abbiamo una lista di alcuni colleghi che si sono preparati alcune domande. Le domande verranno fatte in spagnolo o in italiano, e Le chiedono di rispondere in spagnolo alla nostra amica cubana, che sarà la prima che interviene; e poi altri chiedevano se era possibile usare anche l’italiano, perché in generale lo capiscono meglio. […] Il guaraní questa volta lo lasciamo cadere …
La prima domanda la fa la nostra amica Rosa Miriam Elizalde, che è di “Cubadebate”:

Rosa Miriam Elizalde

Grazie. Santità, è stato veramente un onore e un piacere accompagnarLa in questo viaggio ed anche una grande gioia. Io credo che la mia domanda sia un po’ prevedibile: mi piacerebbe sapere i suoi criteri dell’embargo degli Stati Uniti a Cuba e se parlerà di questo davanti al Congresso degli Stati Uniti.

Papa Francesco

La questione del “bloqueo” (embargo) fa parte del negoziato. Questo è pubblico: entrambi i Presidenti si sono riferiti a questo. Quindi è una cosa pubblica, che va nella direzione delle buone relazioni che si stanno cercando. Il mio desiderio è che si arrivi ad un buon risultato in questo, si arrivi ad un accordo che soddisfi le parti. Un accordo, certo. Rispetto alla posizione della Santa Sede riguardo a los bloqueos (agli embarghi), i Papi precedenti ne hanno parlato, non solo di questo caso, ma anche di altri casi di “bloqueo” (embargo). C’è una dottrina sociale della Chiesa al riguardo e io mi riferisco a questa, che è precisa e giusta. Riguardo al Congresso degli Stati Uniti – il discorso ce l’ho fatto, ma non posso dirlo! – sto pensando a quello che vorrò dire al riguardo: ma non in modo specifico su questo tema, in generale sul tema degli accordi bilaterali e multilaterali, come segno del progresso nella convivenza. Però il tema in concreto – sto andando a memoria, non vorrei dire stupidaggini – non è menzionato, quasi sicuramente no.

Padre Lombardi

Adesso diamo la parola a un’altra Rosa: abbiamo incominciato con due signore che si chiamano Rosa: è di buon auspicio. Rosa Flores della Cnn: a lei la parola. Puoi fare in italiano, possibilmente? O in spagnolo… il Papa ci risponde in italiano:

Rosa Flores

Santo Padre, buona sera. Sono Rosa Flores della Cnn. Abbiamo sentito che oltre 50 dissidenti sono stati arrestati fuori dalla Nunziatura perché cercavano di avere un incontro con Lei. La prima domanda è: Le piacerebbe incontrare i dissidenti? E se dovesse avvenire un tale incontro, cosa direbbe loro?

Papa Francesco

Anzitutto non ho notizie che sia successo questo: non ne ho alcuna notizia. Qualcuno potrebbe dire: sì, no, non so… Direttamente non so. Le sue due domande sono futuribili… Mi piacerebbe che succedesse. A me piace incontrare tutta la gente. Prima di tutto perché ritengo che tutte le persone siano figlie di Dio, per diritto. In secondo luogo, sempre un incontro con ogni persona arricchisce. Sì, mi piacerebbe incontrarmi con loro. Se Lei desidera che Le parli ancora dei dissidenti, Le posso dire qualcosa di molto concreto. Prima di tutto era ben chiaro che io non avrei dato alcuna udienza, perché hanno chiesto udienza non soltanto i dissidenti, ma anche persone di altri settori, compresi diversi capi di Stato. No, io sono in visita nel Paese e solamente questo. Non era prevista alcuna udienza: né con i dissidenti, né con altri. Secondo: dalla Nunziatura ci sono state chiamate telefoniche ad alcune persone, che fanno parte di questo gruppo di dissidenti… Il compito del Nunzio era quello di comunicare loro che con piacere, al mio arrivo alla cattedrale, per l’incontro con i consacrati, avrei salutato quelli che erano lì. Un saluto. Questo sì, è vero… Ma visto che nessuno si è presentato nel saluto, non so se c’erano o non c’erano. Io ho salutato tutti quello che erano lì. Soprattutto ho salutato i malati, coloro che erano in sedia a rotelle… Ma nessuno si è identificato come dissidente. Dalla Nunziature sono state fatte alcune chiamate per invitarli per un saluto di passaggio…

Rosa Flores

Però cosa direbbe loro…

Papa Francesco

Non so cosa direi loro… Direi cose belle a tutto il mondo, però quello che uno dice, viene al momento.

Padre Lombardi

Adesso abbiamo Silvia Poggioli, della National Public Radio degli Stati Uniti, che è una grande radio degli Stati Uniti.

Silvia Poggioli

Scusi, vorrei chiederLe: nei decenni in cui è stato al potere Fidel Castro, la Chiesa cattolica cubana ha sofferto molto. Lei, nel Suo incontro con Fidel, ha avuto la percezione che lui fosse forse un po’ pentito?

Papa Francesco

Il pentimento è una cosa molto intima, una cosa di coscienza. Nell’incontro con Fidel ho parlato di storie di gesuiti conosciuti, perché gli ho portato in regalo anche un libro del padre Llorente, molto amico suo, un gesuita, e anche un CD con le conferenze del padre Llorente; e gli ho anche regalato due libri di padre Pronzato che sicuramente lui apprezzerà. Abbiamo parlato di queste cose. Abbiamo parlato molto dell’enciclica Laudato si’, perché lui è molto interessato a questo tema dell’ecologia. È stato un incontro non tanto formale, ma spontaneo; era presente anche la famiglia, anche i miei accompagnatori, il mio autista; ma noi eravamo un po’ separati, con la moglie e lui, e gli altri non potevano sentire, ma erano nello stesso ambiente. Abbiamo parlato di queste cose. Sull’enciclica tanto, perché lui è molto preoccupato di questo. Del passato non abbiamo parlato. Sì, del passato: del collegio dei gesuiti, di come erano i gesuiti, di come lo facevano lavorare, di tutto questo sì.

Padre Lombardi

Adesso diamo la parola a Gian Guido Vecchi, che credo che Lei conosca, del “Corriere della Sera”, italiano.

Gian Guido Vecchi

Santità, le Sue riflessioni, anche le Sue denunce, sull’iniquità del sistema economico mondiale, il rischio di autodistruzione del pianeta, il traffico di armi, sono anche denunce scomode, nel senso che toccano interessi molto forti. Alla vigilia di questo viaggio sono emerse delle considerazioni abbastanza bizzarre – anche media molto importanti nel mondo le hanno riprese – di settori della società americana, anche, che arrivavano a chiedere se il Papa fosse cattolico… Già c’erano state discussioni di quelli che parlavano del “Papa comunista”; adesso addirittura: “Il Papa è cattolico?”. Di fronte a queste considerazioni, Lei che cosa pensa?

Papa Francesco

Un Cardinale amico mi ha raccontato che è andata da lui una signora, molto preoccupata: molto cattolica, un po’ rigida, la signora, ma buona, buona, cattolica, e gli ha chiesto se era vero che nella Bibbia si parlava di un anticristo. E lui le ha spiegato. E’ anche nell’Apocalisse, no? E poi, se era vero che si parlava di un antipapa … “Ma perché mi fa questa domanda?”, ha chiesto il Cardinale. “Perché io sono sicura che Papa Francesco è l’antipapa”. “E perché? – chiede quello – Perché ha questa idea?”. “Eh, perché non usa le scarpe rosse!”. E’ così, storico… I motivi per pensare se uno è comunista, non è comunista… Io sono certo che non ho detto una cosa in più che non sia nella Dottrina sociale della Chiesa. Nell’altro volo [di ritorno dal viaggio in America Latina], una Sua collega – non so se è qui, mi corregga – m’ha detto, quando sono andato a parlare ai Movimenti popolari, ha detto: “Lei ha teso la mano a questo Movimento popolare – più o meno era così la cosa -, ma la Chiesa, La seguirà?”. E io ho detto: “Sono io a seguire la Chiesa”, e in questo credo di non sbagliare, credo di non avere detto una cosa che non sia nella Dottrina sociale della Chiesa. Le cose si possono spiegare. Forse una spiegazione ha dato un’impressione di essere un pochettino più “sinistrina”, ma sarebbe un errore di spiegazione. No. La mia dottrina, su tutto questo, sulla Laudato si’, sull’imperialismo economico e tutto questo, è quella della Dottrina sociale della Chiesa. E se è necessario che io reciti il “Credo”, sono disposto a farlo!

Padre Lombardi

Diamo la parola a Jean-Louis de la Vaissière, che è dell’agenzia “France Presse”:

Jean-Louis de la Vaissière

Buona sera, Santo Padre. Grazie per questo viaggio: sempre interessante. Nell’ultimo viaggio in America Latina ha criticato duramente il sistema capitalista liberale. A Cuba sembra che le sue critiche del sistema comunista non siano state tanto severe: erano molto più “soft”. Perché queste differenze?

Papa Francesco

Nei discorsi che ho fatto a Cuba, sempre ho fatto accenno alla Dottrina sociale della Chiesa. Le cose che si devono correggere le ho detto chiaramente, non “profumatamente”, “soft”. Ma anche riguardo alla prima parte della sua domanda: più di quello che ho scritto duramente, che ho scritto nell’Enciclica, e anche nella Evangelii gaudium, sul capitalismo selvaggio o liberale, io non ho detto: tutto sta scritto lì. Non ricordo di aver detto qualcosa di più di quello. Non so, se Lei ricorda, me lo faccia ricordare… Ho detto quello che ho scritto, che è abbastanza! E’ abbastanza, è abbastanza. E poi, è quasi lo stesso che ho detto alla sua collega: tutto questo è nella Dottrina. Ma qui a Cuba – questo forse chiarirà un po’ la sua domanda – il viaggio è stato un viaggio molto pastorale con la comunità cattolica, con i cristiani, anche con quelle persone di buona volontà e per questo i miei interventi sono stati omelie… Anche con i giovani – che erano giovani credenti e non credenti e, fra i credenti, di diverse religioni – è stato un discorso di speranza, anche di incoraggiamento al dialogo tra loro, di andare insieme, cercare quelle cose che ci accomunano e non quelle che ci dividono, fare ponti… E’ stato un linguaggio più pastorale. Invece, nell’Enciclica si dovevano trattare cose più tecniche, e anche queste che Lei ha menzionato. Ma se Lei si ricorda qualcosa che avevo detto nell’altro viaggio, forte, me la dica, perché davvero, non ricordo.

Padre Lombardi

Adesso diamo la parola a una nostra vecchia conoscenza, che è Nelson Castro, della “Radio Continental”, che viene dall’Argentina…

Papa Francesco

… che è un bravo medico …

Nelson Castro

Buona sera, Santo Padre. La domanda ritorna sul tema della dissidenza, in due aspetti: perché è stato deciso di non ricevere i dissidenti? E, secondo, c’è istato uno che si è avvicinato a Lei e che è stato allontanato ed arrestato… La domanda è: ci sarà un ruolo della Chiesa cattolica nella ricerca di un’apertura alle libertà politiche, visto il ruolo che ha svolto anche nel ristabilimento delle relazioni tra Cuba e Stati Uniti? Questo tema delle libertà, che è un problema per coloro che pensano diversamente in Cuba. Sarà un ruolo che la Santa Sede pensa per la Chiesa cattolica nel futuro di Cuba?

Papa Francesco

Anzitutto: “loro”; “non ricevere loro”. Non ho ricevuto nessuno in udienza privata. E questo per tutti. E c’era anche un capo di Stato che la chiedeva… Vi dico: no, non ho avuto nulla a che vedere con i dissidenti. Il comportamento con i dissidenti è stato quello che vi ho già spiegato. La Chiesa di qui, la Chiesa di Cuba ha lavorato ad una lista di prigionieri cui concedere l’indulto … L’indulto è stato concesso a 3.500 circa… La cifra me l’ha detta il presidente della Conferenza Episcopale: sì, più di tremila. E ancora ci sono casi allo studio. E la Chiesa qui a Cuba sta lavorando per fare indulti. Per esempio, qualcuno mi ha detto: “Sarebbe bello finirla con l’ergastolo, ossia la prigione perpetua”. Parlando chiaramente, l’ergastolo è quasi una pena di morte nascosta. Questo l’ho detto pubblicamente in un discorso ai giuristi europei. Tu stai lì, morendo tutti i giorni senza la speranza della liberazione. E’ un’ipotesi. Un’altra ipotesi è che si facciano indulti generali ogni uno o due anni… Ma la Chiesa sta lavorando, ha lavorato… Non dico che questi oltre tremila sono stati liberati dalle liste della Chiesa, no. La Chiesa ha fatto una lista – non so di quante persone – ha chiesto ufficialmente indulti e continuerà a farlo.

Padre Lombardi

L’ultimo della nostra lista per questa conferenza è Rogelio Mora, di “Telemundo”:

Rogelio Mora

Santo Padre, un medico visita un malato, non un sano: in meno di 20 anni, tre Papi hanno visitato Cuba. Cuba ha un male?

Papa Francesco

Non capisco la domanda.

Rogelio Mora

Se la visita di tre Papi in meno di 20 anni all’Isola di Cuba si possa interpretare come se ci fosse una malattia nell’Isola, che l’Isola soffre per qualcosa…

Papa Francesco

Ora ti ho capito… No, no. Il primo è stato Giovanni Paolo II: la prima storica visita. Ma era normale: ha visitato tanti Paesi, compresi Paesi aggressivi contro la Chiesa. Il secondo è stato Papa Benedetto: bene, faceva parte della normalità… E la mia è stata un po’ casuale, perché io pensavo di entrare negli Stati Uniti passando per il Messico; inizialmente, la prima idea era Ciudad Juarez, la frontiera del Messico… Ma andare in Messico senza andare alla “Guadalupana” [la Madonna di Guadalupe] sarebbe stata uno schiaffo! Ma è una cosa passata… Dopo, con l’annuncio che si è dato il 17 dicembre scorso, quando è stato annunciato quello che era più o meno ancora riservato, un processo di quasi un anno… E quindi ho detto: voglio andare negli Stati Uniti passando per Cuba. E la scelsi per questo motivo. Però non perché abbia una male speciale che non hanno altri Paesi. Io non interpreterei così le tre visite. Ci sono diversi Paesi che i due Papi precedenti hanno visitato, anch’io ne ho visitati alcuni: per esempio il Brasile, Giovani Paolo II l’ha visitato tre o quattro volte e non aveva “un male speciale”. Sono contento di aver incontrato il popolo cubano, la comunità cristiana cubana. Oggi l’incontro con le famiglie è stato molto bello. E’ stato molto bello.

Vi ringrazio per il lavoro che vi aspetta, che sarà impegnativo, perché tre città … Erano 24 discorsi, e a Cuba ne ho fatti otto … Grazie tante per il vostro lavoro. E pregate per me!

Padre Lombardi

Grazie mille, Santità, veramente. E auguri, perché se noi abbiamo da lavorare, Lei ne ha anche più di noi. Quindi Le facciamo veramente i nostri auguri e continueremo a collaborare come comunicatori perché quello che Lei dice possa servire veramente per tutta l’umanità e per la pace, come Lei ci diceva all’inizio. Grazie.

[Testo originale: Italiano]

Papa-EEUU11

http://press.vatican.va

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San Daniele Comboni (1831-1881)

COMBONIANUM

Combonianum è stata una pubblicazione interna nata tra gli studenti comboniani nel 1935. Ho voluto far rivivere questo titolo, ricco di storia e di patrimonio carismatico.
Sono un comboniano affetto da Sla. Ho aperto e continuo a curare questo blog (tramite il puntatore oculare), animato dal desiderio di rimanere in contatto con la vita del mondo e della Chiesa, e di proseguire così il mio piccolo servizio alla missione.
Pereira Manuel João (MJ)
combonianum@gmail.com

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