COMBONIANUM – Spiritualità e Missione

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FP.esp 9/2020 Nouwen – La voz interior del amor (1)

LA VOZ INTERIOR DEL AMOR
(Un viaje a través de la angustia hacia la liberación)
Henri Nouwen

FP.esp 2020-9 Nouwen – La voz interior del amor (1)

Introducción

Este libro es mi diario secreto. Fue escrito durante el periodo más difícil de mi vida, que fue desde diciembre de 1987 hasta junio de 1988. Fue un periodo de extrema angustia, durante el cual me preguntaba si podría seguir soportando mi vida. Todo se estaba viniendo abajo: mi autoestima, mi energía para vivir y trabajar, mi sensación de ser amado, mi esperanza de sanación, mi fe en Dios… todo. Aquí estaba yo, un escritor de la vida espiritual, conocido como alguien que ama a Dios y le da esperanza a la gente, aplastado en el suelo y en una oscuridad total.

¿Qué había sucedido? Me había enfrentado a mi propia nada. Era como si todo lo que le había dado sentido a mi propia vida se apartara y no pudiera ver frente a mi nada mas que un abismo sin fondo.

Lo extraño es que esto sucedió poco después de haber hallado mi verdadero hogar. Después de muchos anos de vivir en universidades, donde nunca me sentí plenamente cómodo, me había transformado en un miembro de El Arca, una comunidad de hombres y mujeres con discapacidades mentales. Me habían recibido con los brazos abiertos, me habían brindado toda la atención y el afecto que podía esperar, y me habían ofrecido un lugar seguro y lleno de amor donde desarrollarme espiritual y emocionalmente. Todo parecía ideal. Pero, precisamente en ese momento, me aislé: como si necesitara un lugar seguro donde tocar fondo.

Justo cuando todos los que me rodeaban me aseguraban que me amaban, se preocupaban por mí, me apreciaban, si, hasta me admiraban, yo me sentía como una persona inútil, desagradable y despreciable. Justo cuando la gente me abrazaba, yo veía la profundidad sin fin de mi miseria humana y sentía que no, había nada por lo que valiera la pena vivir. Justo cuando había encontrado un hogar, me sentía absolutamente sin techo. Justo cuando me elogiaban por mis numerosos discernimientos espirituales, me sentía falto de fe. Justo cuando la gente me agradecía por acercarla más a Dios, yo sentía que Dios me había abandonado. Era como si la casa que finalmente había encontrado no tuviera piso. La angustia me paralizaba por completo. Ya no podía dormir. Pasaba horas enteras gritando sin control. No me llegaban las palabras ni los argumentos de consuelo. Ya no tenía interés alguno en los problemas de los demás. Perdí todo deseo de alimentos y no podía apreciar la belleza de la música, del arte, ni siquiera de la naturaleza. Todo se había vuelto oscuridad. En mi interior había un gran grito que provenía de un lugar cuya existencia yo no conocía, un sitio lleno de demonios.

Todo esto fue disparado por la súbita interrupción de una amistad. Yendo a El Arca y viviendo con gente muy vulnerable, me había liberado gradualmente de muchas barreras internas y había abierto mi corazón más plenamente a los demás. Entre mis numerosos amigos, uno había llegado a conmoverme de un modo en que nadie lo había hecho nunca. Nuestra amistad me alentó a dejar que me amaran y se preocuparan por mí con más fe y confianza. Fue una experiencia totalmente nueva para mí, y me dio inmenso placer y paz. Parecía como si se hubiera abierto una puerta de mi vida interior, una puerta que había estado cerrada durante mi juventud y la mayor parte de mi vida adulta.

Pero esta amistad plenamente satisfactoria se transformo en el camino de mi angustia, pues pronto descubrí que el enorme espacio que se había abierto en mi no podía ser ocupado por aquel que lo había abierto. Me volví posesivo, necesitado y dependiente, y cuando la amistad, finalmente, debió interrumpirse, me aísle. Me sentía abandonado, rechazado y traicionado. De hecho, los extremos se tocaban. Intelectualmente, sabía que ninguna amistad humana podría satisfacer las ansias mas profundas de mi corazón. Sabía que solo Dios podría darme lo que deseaba. Sabía que estaba en un camino en el cual nadie más que Jesús podría acompañarme. Pero todo este conocimiento no me ayudaba en mi dolor.

Me di cuenta bastante rápidamente de que sería imposible sobrevivir a esta angustia que me debilitaba mental y espiritualmente sin dejar mi comunidad y entregarme a gente que pudiera guiarme hacia una nueva liberación. A través de una gracia única, encontré el lugar y las personas que me brindaran la atención psicológica y espiritual que necesitaba. Durante los seis meses que siguieron, pase por una agonía que parecía no terminar nunca. Pero los dos guías que me pusieron no me dejaron solo y siguieron acompañándome de un día al otro, sosteniéndome como padres que sostienen a un hijo herido.

Para mi sorpresa, nunca perdí la capacidad de escribir. De hecho, escribir se convirtió en parte de mi lucha por la supervivencia. Me daba la pequeña distancia de mi mismo que necesitaba para evitar ahogarme en mi desesperación. Casi todos los días, por lo general después de encontrarme con varios guías, escribía un “imperativo espiritual”: una orden para mi mismo que hubiera surgido de nuestra sesión. Estos imperativos apuntaban a mi propio corazón. No estaban destinados a nadie más que a mi mismo.

En las primeras semanas, parecía que mi angustia simplemente empeoraba. Se abrían viejos centros de dolor que habían permanecido ocultos para mí, y aparecían en mi conciencia espantosas experiencias de mis primeros años. La interrupción de la amistad me obligo a penetrar en las bases de mi alma y a mirar directamente lo que allí se escondía, a elegir, ante todo, no la muerte sino la vida. Gracias a mis guías atentos y cuidadosos, pude dar, día tras día, pequeños pasos hacia la vida. Podía sencillamente haberme vuelto mas amargo, resentido, deprimido y hasta suicida. El hecho de que eso no haya sucedido fue el resultado de la lucha expresada en este libro.

Cuando regrese a mi comunidad, no sin gran aprehensión, releí todo lo que había escrito durante mi periodo de “exilio”. Parecía tan intenso y crudo que apenas podía imaginar que hablara de nadie más que de mí. A pesar d que Bill Barry, un amigo y editor de Doubleday, creía firmemente que mi lucha mas personal podía ser de gran ayuda para mucha gente, yo estaba demasiado cerca de eso para entregarlo. En vez de eso, empecé a trabajar en un libro acerca de la pintura de Rembrandt (El regreso del hijo prodigo), allí encontré un lugar seguro para algunos de los discernimientos que obtuve de mis luchas.

Pero cuando, ocho anos mas tarde, impulsado por mi amiga Wendy Geer, volví a leer mi diario secreto, pude analizar retrospectivamente ese periodo de mi vida y verlo como un momento de intensa purificación que me había llevado, en forma gradual, a una liberación interior, a una nueva esperanza y a una nueva creatividad. Los “imperativos espirituales” que había anotado ahora parecían menos privados e, inclusive, de algún valor para otros. Wendy y otros amigos me alentaron a no ocultar esta experiencia dolorosa a quienes habían llegado a conocerme a través de mis libros sobre la vida espiritual. Me recordaron que los libros que había escrito a partir de mi periodo de angustia no podrían haber sido escritos sin la experiencia que había ganado al pasar por ese momento. Me preguntaban: ¿Por qué mantener esto lejos de quienes se nutrieron de tus discernimientos espirituales? ¿No es importante para tus amigos cercanos y lejanos conocer el alto costo de estos discernimientos? ¿No encontrarían en ello una fuente de consuelo, al ver que la luz y la oscuridad, la esperanza y la desesperación, el amor y el miedo, nunca están muy alejados el uno del otro, y que la liberación espiritual a menudo requiere de una feroz batalla espiritual?

Finalmente, sus preguntas me convencieron de entregarle estas páginas a Bill Barry y ponerlas a disposición del público en este libro. Espero y ruego haber hecho lo correcto.

Una sugerencia al lector

¡No leas demasiado de estos imperativos espirituales de una vez Fueron escritos durante un largo periodo, y también requieren ser leídos de esa manera. Además, no es necesario que los leas en el orden en que aparecen. El índice te da una idea de que paginas podrían resultarte mas útiles. Estos imperativos espirituales están destinados a ser la sal de la carne de tu vida. Demasiada sal podría arruinarla, ¡pero un poco por vez podría hacerla apetitosa!

1. Teje alrededor de tu abismo

Hay un profundo agujero en tu ser, como un abismo. Nunca lograras llenar ese agujero, porque tus necesidades son inagotables. Tienes que tejer alrededor de el, de manera que el abismo se cierre en forma gradual.

Como el agujero es tan enorme y tu angustia es tan profunda, siempre estarás tentado de huir de el. Hay dos extremos que evitar: estar completamente absorto en tu dolor y estar distraído por tantas cosas, que te mantengas alejado de la herida que quieres sanar.

2. Aférrate a la promesa

No le cuentes tu historia a todo el mundo. Solo terminaras sintiéndote mas rechazado. La gente no te puede dar lo que tu corazón anhela. Cuanto mas esperas de la respuesta de la gente ante tu vivencia de abandono, más te sentirás expuesto al ridículo.

Tienes que cerrarte al mundo exterior de manera que puedas entrar a tu propio corazón y al de Dios a través de tu dolor. Dios te enviara las personas con quienes puedas compartir tu angustia, que puedan llevarte más cerca de la verdadera fuente del amor.

Dios es fiel a sus promesas. Antes de tu muerte, encontraras la aceptación y el amor que imploras. No llegara del modo en que lo esperas. No seguirá tus necesidades y deseos. Pero llenara tu corazón y satisfará tu deseo más profundo. No hay nada más que esta promesa para agarrarse firmemente. Todo lo demás te lo han sacado. Aférrate con fe a esta promesa desnuda. Tu fe te sanara.

3. Deja de ser complaciente

Debes desprenderte de tu padre y de las figuras paternas. Tienes que dejar de verte a través de sus ojos y de intentar que estén orgullosos de ti.

Pues, tanto como puedes recordar, has sido complaciente, dependiendo de que los demás te dieran una identidad. Necesitas no ver eso solo de modo negativo. Querías entregar tu corazón a los demás, y lo hiciste muy rápida y fácilmente. Pero ahora se te pide que te liberes de todos estos sostenes autofabricados y que confíes en que Dios es suficiente para ti. Debes dejar de ser complaciente y reclamar tu identidad como ser libre.

4. Confía en la voz interior

¿Verdaderamente quieres convertirte? ¿Estás dispuesto a transformarte? ¿O quieres seguir agarrándote de tus viejos estilos de vida con una mano mientras, con la otra, le pides a la gente que te ayude a cambiar?

La conversión no es, con seguridad, algo que puedas causarte a ti mismo. No es una cuestión de fuerza de voluntad. Debes confiar en la voz interior que indica el camino. Conoces esa voz interior. A menudo te vuelves hacia ella. Pero, después de haber escuchado con claridad lo que se te pide que hagas, comienzas a formular preguntas, a fabricar objeciones y a buscar la opinión de todos los demás. Así es que te embrollas en incontables pensamientos, sentimientos, e ideas a menudo contradictorios, y pierdes contacto con el Dios que hay en ti. Y terminas dependiendo de todas las personas que has reunido a tu alrededor.

Solo atendiendo constantemente a la voz interior, puedes convertirte a una nueva vida de libertad y dicha.

5. Grita hacia adentro

En tu interior se ha producido una división entre la divinidad y la humanidad. Con tu centro dotado divinamente, conoces la voluntad de Dios, el camino de Dios, el amor de Dios. Pero tu humanidad esta separada de esto. Tus numerosas necesidades humanas de afecto, atención y consuelo se conservan separadas de tu espacio sagrado y divino. Tu vocación es dejar que estas dos partes de ti mismo se vuelvan a unir.

Debes pasar gradualmente de gritar hacia afuera (convocando a las personas que crees que pueden satisfacer tus necesidades) a gritar hacia adentro, hacia el sitio en que puedes dejarte sostener y guiar por Dios, que se ha encarnado en la humanidad de aquellos que te aman en comunidad. Ninguna persona puede satisfacer todas tus necesidades. Pero la comunidad puede verdaderamente sostenerte. La comunidad puede dejarte experimentar el hecho de que, mas allá de tu angustia, hay manos humanas que te sostienen y te muestran el amor leal de Dios.

6. Regresa siempre al lugar firme

Debes creer en el sí que te devuelven cuando preguntas: “¿Me amas?” Debes elegir este si, aun cuando no lo sientas.

Te sientes abrumado por distracciones, fantasías, el perturbador deseo de lanzarte al mundo del placer. Pero ya sabes que no encontraras allí una respuesta a tu pregunta mas profunda. La respuesta no pasa por repetir viejos eventos ni por la culpa ni la vergüenza. Todo eso te hace disiparte y abandonar la roca sobre la cual esta edificada tu casa.

Debes confiar en el lugar que es firme, el sitio en que puedes decir si al amor de Dios, aun cuando no lo sientas. Justamente ahora, no sientes nada mas que el vacío y la falta de fuerza para elegir. Pero sigue diciendo: “Dios me ama, y el amor de Dios es suficiente.” Tienes que elegir el lugar firme una y otra vez, y volver a él después de cada fracaso.

7. Fija los límites de tu amor

Cuando la gente te muestra sus límites (“No puedo hacer esto por ti”), te sientes rechazado. No aceptas el hecho de que los demás no puedan hacer por ti todo lo que esperas de ellos. Deseas un amor sin límites, un cuidado sin límites, una entrega sin límites.

Parte de tu lucha es fijar los límites de tu propio amor; algo que nunca has hecho. Das lo que la gente te pide, y cuando piden más, das más, hasta que te sientes exhausto, usado y manipulado. Solo cuando puedas fijar tus propios límites, podrás reconocer, respetar y hasta estar agradecido a los límites de los demás.

En presencia de las personas que amas, tus necesidades aumentan y aumentan, hasta que ellas se sienten tan agobiadas por tus necesidades que prácticamente están obligadas a dejarte para sobrevivir.

La gran tarea es reclamarte a ti mismo para ti, de manera de poder contener tus necesidades dentro de los limite de tu propio ser y controlarlas en presencia de aquellos a quienes amas. La verdadera reciprocidad en el amor necesita de personas que se controlen y que se puedan entregar al otro sin dejar de seguir aferradas a sus propias identidades. Entonces, para entregarte más efectivamente y también para contener más las propias necesidades, debes aprender a fijar límites a tu verdadero amor.

8. Da en forma gratuita

Tu amor, en cuanto deriva de Dios, es permanente. Puedes reclamar la permanencia de tu amor como un regalo de Dios. Y puedes darles a otros ese amor permanente. Cuando los demás dejan de amarte, tú no tienes que dejar de amarlos. En un nivel humano, los cambios pueden ser necesarios pero, a nivel de lo divino, puedes seguir siendo fiel a tu amor.

Un día serás libre de dar amor gratuito, un amor que no pide nada a cambio. Un día incluso serás libre de recibir amor gratuito. A menudo se te ofrece amor, pero no lo reconoces. Lo descartas porque estas acostumbrado a recibirlo de la misma persona a quien se lo dabas.

La gran paradoja del amor es que, precisamente cuando te has proclamado como hijo amado de Dios, has fijado los límites de tu amor y así has contenido tus necesidades, comienzas a crecer en la libertad de dar en forma gratuita.

9. Vuelve a casa

Hay dos realidades a las que debes aferrarte. Primero, Dios ha prometido que recibirás el amor que has estado buscando. Y segundo, Dios es fiel a esa promesa.

Entonces, deja de dar vueltas. Mejor vuelve a casa y confía en que Dios te traerá lo que necesitas. Toda tu vida has estado corriendo, buscando el amor que deseas. Ahora es tiempo de terminar con esa búsqueda. Confía en que Dios te dará ese amor plenamente satisfactorio, y te lo dará de una manera humana. Antes de que mueras, Dios te ofrecerá la satisfacción mas profunda que puedas desear. Solo deja de correr, y empieza a confiar y a recibir.

Tu casa es donde estas verdaderamente a salvo. Es donde puedes recibir lo que deseas. Necesitas manos humanas que te sostengan allí para que no vuelvas a escaparte. Pero, cuando vuelvas a casa y te quedes en ella, encontraras el amor que traiga alivio a tu corazón.

10. Comprende las limitaciones del otro

Sigues escuchando a aquellos que parecen rechazarte. Pero nunca hablan de ti. Hablan sobre sus propias limitaciones. Confiesan su pobreza frente a tus necesidades y deseos. Simplemente demandan tu compasión. No dicen que seas malo, desagradable o desdeñable. Solamente dicen que estas pidiendo algo que no pueden dar y que necesitan tomar cierta distancia de ti para sobrevivir emocionalmente. Lo triste es que percibes su necesidad de alejarse como un rechazo hacia ti, en lugar de como una demanda de volver a casa y descubrir allí que verdaderamente mereces ser amado.

11. Confía en el lugar de la unidad

Se te convoca a vivir en un nuevo lugar, más allá de tus emociones, pasiones y sentimientos. Mientras vivas en medio de tus emociones, pasiones y sentimientos, seguirás sintiendo soledad, celos, ira, resentimiento y hasta furia, porque esas son las respuestas mas obvias al rechazo y al abandono.

Debes confiar en que hay otro lugar, hacia el cual quieren conducirte tus guías espirituales, y donde puedes estar a salvo. Tal vez este mal pensar si este nuevo lugar como mas allá de las emociones, las pasiones y los sentimientos. Mas allá puede sugerir que estos sentimientos humanos están ausentes allí. En lugar de ello, trata de pensar en este lugar como el centro de tu ser: tu corazón, donde todos los sentimientos humanos son en verdad mantenidos juntos. A partir de este lugar, puedes sentir, pensar y actuar en forma autentica.

Es bastante comprensible que este lugar te de miedo. Tienes muy poco conocimiento de el. Has tenido vislumbres de el, incluso algunas veces has estado en el, pero la mayor parte de tu vida has habitado entre tus emociones, pasiones y sentimientos, y has buscado en ellos la paz interior y la dicha.

Además, no has reconocido plenamente este nuevo lugar como el lugar donde Dios habita y te sostiene. Temes que este lugar plenamente autentico sea, de hecho, un pozo sin fondo en el que perderás todo lo que tienes y eres. No tengas miedo. Confía en que el Dios de la vida quiere abrazarte y darte verdadera seguridad.

Podrías considerarlo el lugar de la unificación, en el cual puedes volverte uno. Justamente ahora, experimentas una dualidad interior: tus emociones, pasiones y sentimientos parecen separados de tu corazón. Las necesidades de tu cuerpo parecen separadas de tu ser mas profundo. Tus pensamientos y sueños parecen separados de tus anhelos espirituales.

Estas llamado a la unidad. Esa es la buena nueva de la Encarnación. La Palabra se vuelve carne y, así, se crea un nuevo lugar en que pueden habitar todo lo tuyo y todo lo de Dios. Cuando hayas encontrado esa unidad, serás verdaderamente libre.

12. Mantente atento a tus mejores intuiciones

Estas atravesando un periodo poco común. Ves que se te convoca a ir hacia la soledad, la oración, el ocultamiento, y una gran simplicidad. Ves que, por el momento, debes ser limitado en tus movimientos, escaso en tus llamadas telefónicas y cuidadoso en la escritura de cartas.

También sabes que la satisfacción de tu ardiente deseo de amistades intimas, ministerio compartido y trabajo creativo no te traerá lo que verdaderamente quieres. Es una nueva experiencia para ti sentir tanto tu deseo como su irrealidad. Sientes que solo el amor de Dios puede satisfacer tu más profunda necesidad, mientras la tendencia hacia el resto de las personas y las cosas permanezca fuerte. Parece que la paz y la angustia existen lado a lado en ti, que deseas tanto la distracción como la devota concentración.

Confía en la claridad con que ves lo que tienes que hacer. La idea de que podrías tener que vivir alejado de amigos, de ocupaciones laborales, de periódicos y libros interesantes ya no te asusta. Ya no despierta ansiedad lo que los demás vayan a pensar, decir o hacer. Incluso la idea de que pronto puedas ser olvidado o pierdas las conexiones con el mundo no te perturba.

Rezar se te hace bastante fácil. ¡Qué gracia! La gente que te rodea va al teatro, a clases de ballet, o a cenas, y tú no te sientes rechazado ni abandonado cuando no te invitan a acompañarlos. De hecho, estas muy contento de estar solo en tu habitación. No es difícil hablarle a Jesús y escucharlo hablarte. Estas tomando conciencia de cuan cerca de ti esta Jesús. Te mantiene a salvo en su amor. A veces, los recuerdos de acontecimientos pasados y las fantasías acerca del futuro atraviesan tu corazón, pero estos incidentes dolorosos se han vuelto menos amenazantes, menos devastadores, menos paralizantes. Casi parece que fueran recordatorios necesarios de tu necesidad de estar cerca (muy cerca) de Jesús.

Sabes que algo totalmente nuevo, verdaderamente único, esta sucediendo dentro de ti. Esta claro que algo esta muriendo en ti y algo esta naciendo. Debes permanecer atento, tranquilo y obediente a tus mejores intuiciones. Sigue preguntándote: “¿Qué pasa con las cosas que hice y dije en el pasado? ¿Qué hay de mis numerosas opciones en el futuro?” De repente, te das cuenta de que estas preguntas ya no tienen sentido. En la nueva vida a la que estas ingresando, ya no surgirán. Los decorados del escenario que por tanto tiempo configuraron el fondo de tus pensamientos, palabras y acciones están siendo retirados lentamente, y sabes que no volverán.

Sientes una extraña tristeza. Emerge una enorme soledad, pero no estas asustado. Te sientes vulnerable pero a salvo al mismo tiempo. Jesús esta donde estas tu, y puedes confiar en que te indicara el próximo paso.

13. Haz que tu cuerpo te vuelva a pertenecer

Nunca te has sentido completamente a salvo en tu cuerpo. Pero Dios quiere amarte en todo lo que eres: espíritu y cuerpo. Cada vez más, has llegado a ver a tu cuerpo como un enemigo que hay que conquistar. Pero Dios quiere que seas amigable con tu cuerpo, de manera que pueda estar preparado para la resurrección. Cuando no eres totalmente dueño de tu cuerpo, no puedes reclamarle una vida eterna.

¿Entonces, cómo hacer que tu cuerpo vuelva a pertenecerte? Dejándolo participar en tu deseo más profundo de recibir y ofrecer amor. Tu cuerpo necesita ser sostenido y sostener, ser tocado y tocar. Ninguna de estas necesidades es para desdeñar, negar ni reprimir. Pero tienes que seguir buscando tu necesidad corporal mas profunda, la necesidad de amor genuino. Cada vez que puedes ir mas allá de los deseos corporales superficiales de amor, estas haciendo que tu cuerpo te vuelva a pertenecer y te estas acercando a la integración y a la unidad.

En Jesús, Dios se hizo cargo de la carne humana. El Espíritu de Dios cubrió a María, y en ella toda enemistad entre el espíritu y el cuerpo fue superada. Así, el Espíritu de Dios se unió al espíritu del hombre, y el cuerpo humano se transformo en el templo destinado a elevarse hacia la intimidad de Dios a través de la resurrección. A todo cuerpo humano se le ha dado una nueva esperanza, la de pertenecer eternamente al Dios que lo creo. Gracias a la Encarnación, puedes hacer que tu cuerpo te vuelva a pertenecer.

14. Entra en un nuevo país

Tienes una idea de que apariencia tiene el nuevo país. Aun así, estas demasiado cómodo, si bien no verdaderamente en paz, en el viejo país. Conoces las maneras del viejo país, sus dichas y dolores, sus momentos alegres y tristes. Has pasado allí la mayor parte de tus días. Aun cuando sepas que no has encontrado allí lo que tu corazón mas desea, sigues bastante aferrado a el. Se ha vuelto parte de tus mismos huesos.

Ahora has llegado a darte cuenta de que debes dejarlo para ingresar a un nuevo país, donde habita tu Amado. Sabes que lo que te ayudaba y te guiaba en el viejo país ya no funciona pero, ¿qué otra cosa tienes para guiarte? Se te pide que confíes en que encontraras en el nuevo país lo que necesitas. Eso requiere la muerte de lo que se ha vuelto tan preciado para ti: la influencia, el éxito, si, incluso el afecto y el orgullo.

Confiar es muy difícil, porque no tienes a que recurrir. Aun así, la confianza es lo esencial. El nuevo país es adonde se te convoca a ir, y la única forma en que puedes ir es desnudo y vulnerable.

Parece que estuvieras permanentemente cruzando y volviendo a cruzar la frontera. Por un momento, experimentas una dicha verdadera en el nuevo país. Pero después te asustas y empiezas a ansiar nuevamente todo lo que dejaste atrás; entonces, vuelves al viejo país. Para tu consternación, descubres que el viejo país ha perdido su atractivo. Arriesga unos pasos mas en el nuevo país, confiando en que, cada vez que entres en el, te sentirás mas cómodo y podrás quedarte mas.

15. Sigue viviendo donde está Dios

Cuando experimentas una gran necesidad de afecto humano, debes preguntarte si las circunstancias que te rodean y las personas con quienes estas son aquellas con quienes verdaderamente Dios quiere que estés. Sea lo que sea lo que estés haciendo (mirando una película, escribiendo un libro, haciendo una presentación, comiendo o durmiendo), tienes que estar en la presencia de Dios. Si sientes una gran soledad y un gran deseo de contacto humano, tienes que ser extremadamente juicioso. Pregúntate si esta situación esta verdaderamente dada por Dios. Porque, donde Dios quiera que estés, El te mantiene a salvo y te da paz, aun cuando haya dolor.

Vivir una vida disciplinada es vivir de manera tal que solo quieras estar allí donde Dios este contigo. Cuanto mas profundamente vivas tu vida espiritual, mas fácil será discernir la diferencia entre vivir con Dios y vivir sin Dios, mas fácil sera alejarse de los lugares en los que Dios ya no este contigo.

El gran desafío es aquí la lealtad que hay que vivir en las opciones de cada momento. Cuando comer, beber, trabajar, hablar o escribir no son para gloria de Dios, debes dejar de hacerlo inmediatamente porque, cuando dejas de vivir para la gloria de Dios, empiezas a vivir para tu propia gloria. Entonces, te separas de Dios y te haces daño.

Tu pregunta fundamental siempre deberá ser si algo es vivido con o sin Dios. Tienes tu propio conocimiento interior para responder esa pregunta. Cada vez que haces algo que proviene de tus necesidades de aceptación, reconocimiento o afecto, y cada vez que haces algo que aumenta estas necesidades, sabes que no estas con Dios. Estas necesidades nunca serán satisfechas; solo se incrementaran cuando cedas a ellas. Pero, cada vez que hagas algo para la gloria de Dios, reconocerás la paz de Dios en tu corazón, y allí encontraras reposo.

 16. Confía en tus guías espirituales

No es nada fácil seguir viviendo donde esta Dios. Por esa razón, Dios te da personas que te ayudan a mantenerte en ese lugar y te convocan a El cada vez que estés desorientado. Tus guías espirituales permanentemente te recuerdan donde se cumple tu deseo mas profundo. Sabes donde es, pero desconfías de tu propio conocimiento.

Entonces, confía en tus guías espirituales. Pueden, en ocasiones, ser rigurosos o exigentes, o parecer poco realistas, como si no estuvieran considerando todas tus necesidades. Pero, cuando pierdes tu confianza en ellos, eres más vulnerable. Tan pronto como empiezas a decirte: “Mis guías se están aburriendo conmigo; están hablando de mi sin dejarme participar en sus conversaciones; me tratan como a un paciente a quien no hay que contarle todo acerca de su estado”, estas mas susceptible a los ataques de afuera.

No dejes que nada se interponga entre tu y tus guías espirituales. Cuando te sientas tentado de desconfiar de ellos, permíteles saberlo de inmediato, de manera que puedan evitar que tus imaginaciones te alejen de ellos, restauren tu confianza en ellos y reafirmen su compromiso contigo.

17. Accede al lugar de tu dolor

Debes superar tu dolor en forma gradual y así quitarle el poder que tiene sobre ti. Si, debes acceder al lugar de tu dolor, pero solo cuando hayas obtenido nuevas bases. Cuando accedes a tu dolor solo para sentirlo en su crudeza, puede alejarte del sitio al cual quieres ir.

¿Qué es tu dolor? Es la experiencia de no recibir lo que mas necesitas. Es un lugar de vacío en el cual sientes profundamente la ausencia del amor que mas deseas. Volver a ese lugar es difícil, porque allí te enfrentas con tus heridas y, al mismo tiempo, con tu impotencia para curarte. Te asusta tanto ese lugar que lo concibes como un lugar de muerte. Tu instinto de supervivencia te hace salir corriendo y buscar otra cosa que te de una sensación de comodidad, aun cuando sepas perfectamente bien que no la puedes encontrar afuera, en el mundo.

Debes empezar a confiar en que tu experiencia de vacío no es la última experiencia, en que más allá de ella hay un lugar en el cual te sostienes en el amor. Mientras no confíes en ese lugar mas allá de tu vacío, no podrás reingresar a salvo en el lugar del dolor.

Entonces, debes acceder al lugar de tu dolor sabiendo en tu corazón que ya has encontrado el nuevo lugar. Ya has probado algunas de sus frutas. Cuantas más raíces tengas en el nuevo lugar, más capaz serás de hacer el duelo por la perdida del viejo lugar y de liberarte del dolor que allí yace. No puedes hacer el duelo por algo que no ha muerto. Aun así, los antiguos dolores, apegos y deseos, que una vez significaron tanto para ti, tienen que ser sepultados.

Debes llorar sobre tus dolores perdidos para que, de a poco, puedan dejarte, y tú puedas estar libre para vivir plenamente en el nuevo lugar sin melancolía ni nostalgia.

18. Ábrete al primer amor

Has estado hablando mucho acerca de dar muerte a los viejos apegos para ingresar a un nuevo lugar, donde Dios te espera. Pero es posible terminar con muchos noes: no a tu antigua manera de pensar y de sentir, no a las cosas que hiciste en el pasado y, sobre todo, no a las relaciones humanas que alguna vez fueron preciadas y vivificadoras. Estas dando una batalla espiritual llena de noes y llegas a la desesperación cuando descubres lo difícil que parece, si no imposible, desconectarte del pasado.

El amor que te llega a ti en particular, las amistades humanas concretas y que despertaron tu adormecido deseo de ser completa e incondicionalmente amado, eran reales y autenticas. No hay que negarlas como peligrosas e idolátricos. El amor que te llega a través de los seres humanos es genuino, es un amor dado por Dios, y necesita ser celebrado como tal. Cuando las amistades humanas demuestran ser invivibles porque exiges que tus amigos te quieran de maneras que están más allá de la capacidad humana, no tienes que negar la realidad del amor que recibiste. Cuando intentas dar muerte a ese amor, a fin de encontrar el amor de Dios, estas haciendo algo que Dios no quiere. La solución no es dar muerte a las relaciones vivificadoras, sino darse cuenta de que el amor que en ellas recibiste forma parte de un amor más grande.

Dios te ha dado una hermosa identidad. Allí Dios reside y te ama con ese primer amor que precede a todo amor humano. Llevas tu propia identidad, profundamente amada, en tu corazón. Puedes y debes aferrarte a la autenticidad del amor que te fue dado y reconocer ese mismo amor en los otros que ven tu bondad y te aman.

Entonces, deja de intentar dar muerte al verdadero amor particular que has recibido. Muéstrate agradecido por el y considéralo como lo que te permitió abrirte al primer amor de Dios.

19. Reconoce tu impotencia

Hay lugares en los cuales eres completamente impotente. Por mas que quieras sanarte, luchar con tus tentaciones y mantener el control, no puedes hacerlo solo. Cada vez que lo intentas, quedas más desalentado. Entonces, debes reconocer tu impotencia. Este es el primer paso en Alcohólicos Anónimos y en el tratamiento de todas las adicciones. Tu también podrías pensar así tu lucha. Tu inagotable necesidad de afecto es una adicción: controla tu vida y te transforma en una víctima.

Simplemente, comienza por admitir que no puedes curarte solo. Tienes que afirmar por completo tu impotencia para permitir que Dios te sane. Pero, en verdad, no es una cuestión de ahora y después. Tu predisposición a sentir tu impotencia ya implica el comienzo de la entrega a la acción de Dios en ti. Cuando no puedes experimentar en ti nada de la presencia sanadora de Dios, el reconocimiento de tu impotencia resulta demasiado amenazante. Es como saltar desde una tierra alta sin una red que te reciba.

Tu predisposición a liberarte de tu deseo de controlar tu vida revela una cierta confianza. Cuanto mas renuncies a tu obstinada necesidad de conservar el poder, más te contactaras con Aquel que tiene el poder de sanarte y guiarte. Y, cuanto mas te contactes con ese poder divino, más fácil será confesarte a ti mismo y a los demás tu impotencia fundamental.

Una manera en que sigues aferrándote a un poder imaginario es esperar algo de las gratificaciones exteriores o de los eventos futuros. Mientras te escapes del lugar en que estas y te distraigas, no podrás dejarte sanar por completo. Una semilla solo fructifica si permanece en la tierra en que fue sembrada. Mientras estés permanentemente desenterrándola para ver si esta creciendo, nunca dará frutos. Piensa en ti como en una pequeña semilla plantada en un suelo rico. Todo lo que tienes que hacer es quedarte allí y confiar en que el suelo contiene todo lo que necesitas para crecer. Este crecimiento tiene lugar aunque no lo sientas. Tranquilízate, reconoce tu impotencia, y confía en que un día sabrás cuanto has recibido.

20. Busca una nueva espiritualidad

Estas empezando a darte cuenta de que tu cuerpo te es dado para reafirmar tu personalidad. Muchos escritores de espiritualidad hablan del cuerpo como algo en lo que no se puede confiar. Esto podría ser verdad si tu cuerpo no hubiera llegado a pertenecerte Pero, una vez que hiciste que tu cuerpo llegara a pertenecerte, una vez que es parte integrante de tu personalidad, puedes confiar en el y escuchar su lenguaje.

Cuando sientas curiosidad por las vidas de las gentes con las que estas o lleno de deseos de poseerlas de una manera u otra, tu cuerpo aun no te pertenecerá del todo. Una vez que has llegado a vivir en tu cuerpo como una verdadera expresión de quien eres, tu curiosidad se desvanecerá y te presentaras a los demás libre de la necesidad de saber o de poseer.

Una nueva espiritualidad esta naciendo en ti. Ni un cuerpo represor ni un cuerpo permisivo, sino verdaderamente encarnacional. Tienes que confiar en que esta espiritualidad pueda encontrar forma dentro de ti, y en que pueda articularse a través de ti. Descubrirás que muchas otras espiritualidades que has admirado y has tratado de practicar ya no coinciden por completo con tu única vocación. Empezaras a percibir cuando las experiencias e ideas de las otras personas ya no se adapten exactamente a las tuyas. Debes empezar a confiar en tu única vocación y a dejar que se arraigue y se fortalezca en ti para que pueda florecer en tu comunidad.

Al hacer que tu cuerpo llegue a pertenecerte, serás mas capaz de comprender con todo tu ser el valor de las experiencias espirituales de los demás y su conceptualización. Serás capaz de entenderlos y de apreciarlos sin desear imitarlos. Tendrás más confianza en ti y mas libertad para reclamar tu lugar único en la vida como un don que Dios te dio. No habrá necesidad de comparaciones. Recorrerás tu propio camino, no aislado sino con la conciencia de que no debe preocuparte si los demás están o no satisfechos.

Fíjate en Rembrandt y Van Gogh. Confiaron en sus vocaciones y no dejaron que nadie los desviara de ese camino. Con verdadera obstinación holandesa, siguieron sus vocaciones desde el momento en que las reconocieron. No retrocedieron para satisfacer a sus amigos o enemigos. Ambos terminaron sus vidas en la pobreza, pero ambos dejaron a la humanidad legados capaces de sanar mentes y corazones de muchas generaciones. Piensa en estos dos hombres y confía en tener también una vocación única que vale la pena reclamar y vivir realmente.

http://www.santaclaradeestella.es

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Questa voce è stata pubblicata il 28/10/2020 da in Artículo mensual, ESPAÑOL, Fé y Espiritualidad con tag .

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San Daniele Comboni (1831-1881)

COMBONIANUM

Combonianum è stato una pubblicazione interna di condivisione sul carisma di Comboni. Assegnando questo nome al blog, ho voluto far rivivere questo titolo, ricco di storia e patrimonio carismatico.
Il sottotitolo Spiritualità e Missione vuole precisare l’obiettivo del blog: promuovere una spiritualità missionaria.

Combonianum was an internal publication of sharing on Comboni’s charism. By assigning this name to the blog, I wanted to revive this title, rich in history and charismatic heritage.
The subtitle
Spirituality and Mission wants to specify the goal of the blog: to promote a missionary spirituality.

Sono un comboniano affetto da Sla. Ho aperto e continuo a curare questo blog (tramite il puntatore oculare), animato dal desiderio di rimanere in contatto con la vita del mondo e della Chiesa, e di proseguire così il mio piccolo servizio alla missione.
I miei interessi: tematiche missionarie, spiritualità (ho lavorato nella formazione) e temi biblici (ho fatto teologia biblica alla PUG di Roma)

I am a Comboni missionary with ALS. I opened and continue to curate this blog (through the eye pointer), animated by the desire to stay in touch with the life of the world and of the Church, and thus continue my small service to the mission.
My interests: missionary themes, spirituality (I was in charge of formation) and biblical themes (I studied biblical theology at the PUG in Rome)

Manuel João Pereira Correia combonianum@gmail.com

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